Escuchar artículo

Hay nombres que forman parte de la memoria cultural de un país y Daniel Tinayre es, sin dudas, uno de ellos. Nacido en Vertheuil, Francia, el 14 de septiembre de 1910, llegó siendo muy joven a Buenos Aires, ciudad donde desarrolló una carrera que atravesó varias décadas y distintas expresiones artísticas.

Entre 1934 y 1974 dirigió 23 películas, construyendo una filmografía marcada por el drama, el suspenso y las historias de fuerte contenido humano. A sangre fría, Deshonra, En la ardiente oscuridad, La patota, Bajo un mismo rostro y La Mary son algunos de los títulos que quedaron asociados a su nombre y al de grandes figuras de la escena argentina.

Tinayre también fue guionista y productor, y en 1958 participó de la fundación de Directores Argentinos Cinematográficos. Su inquietud artística lo llevó además al teatro, donde dirigió obras de reconocimiento internacional, como El proceso de Mary Dugan, presentada en 1965.

Pero su figura trascendió definitivamente las salas cinematográficas. En televisión fue productor de recordados ciclos y tuvo un papel fundamental en la consolidación de Almorzando con Mirtha Legrand, emitido en vivo desde los estudios de Canal 9.

Falleció en Buenos Aires el 23 de octubre de 1994. Hoy, al recordar su nacimiento, vuelve la imagen de aquel hombre que supo moverse entre cámaras, escenarios y estudios, dejando una huella profunda en la cultura popular argentina.