A 71 años de su nacimiento: Jacinto Piedra, una existencia corta que no le impidió brillar | El Mayolero
En Tala Pozo, Santiago del Estero, nacía un 25 de septiembre de 1955 Ricardo Manuel Gómez. Con el tiempo sería Jacinto Piedra, una de las voces más originales que dio el folklore argentino. Partió joven, pero dejó canciones que todavía andan de boca en boca.
Desde chico supo que el canto era su lugar. A los siete años se presentó en el viejo Club Belgrano y durante un tiempo fue conocido como “Ricardito el niño cantor”. El destino lo llevaría después a Buenos Aires, donde Cuti Carabajal lo acercó a Horacio Guarany, su gran referente. Fue Guarany quien le puso el nombre artístico que lo acompañaría para siempre: “Jacinto Piedra”.
Llegaron entonces las primeras grabaciones y una carrera que nunca se pareció demasiado a ninguna otra. En 1983, Cuti lo presentó en el Festival de la Chacarera y poco después Sixto Palavecino lo invitó a participar de “Por qué por quién”. Allí quedó registrada “Te voy a contar un sueño”, una canción que terminó siendo una de sus grandes cartas de presentación.
También compartió caminos con León Gieco y, en 1985, "Chango" Farías Gómez lo convocó a Músicos Populares Argentinos. Más tarde, junto a Peteco Carabajal, formó Los Santiagueños, acercando la música santiagueña a una generación joven que empezaba a descubrirla con otros oídos.
“Chacarera del amor”, “Hermano Kakuy”, “Canción del quenero” y “Los niños del mundo” quedaron como parte de una obra breve, intensa y personal.
El 25 de octubre de 1991, un accidente automovilístico terminó con su vida física. Contaba apenas 36 años. Mercedes Sosa lo definió con una frase que todavía lo abraza: “Jacinto fue un alma apresurada con una voz llena de belleza”.
Quizá por eso aquella frase que pronunció poco antes de morir siga teniendo algo de despedida: “esta noche tengo que brillar”. Y brilló. Como siguen brillando sus canciones.
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