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Desde chico supo que el canto era su lugar. A los siete años se presentó en el viejo Club Belgrano y durante un tiempo fue conocido como “Ricardito el niño cantor”. El destino lo llevaría después a Buenos Aires, donde Cuti Carabajal lo acercó a Horacio Guarany, su gran referente. Fue Guarany quien le puso el nombre artístico que lo acompañaría para siempre: “Jacinto Piedra”.

Llegaron entonces las primeras grabaciones y una carrera que nunca se pareció demasiado a ninguna otra. En 1983, Cuti lo presentó en el Festival de la Chacarera y poco después Sixto Palavecino lo invitó a participar de “Por qué por quién”. Allí quedó registrada “Te voy a contar un sueño”, una canción que terminó siendo una de sus grandes cartas de presentación.

También compartió caminos con León Gieco y, en 1985, "Chango" Farías Gómez lo convocó a Músicos Populares Argentinos. Más tarde, junto a Peteco Carabajal, formó Los Santiagueños, acercando la música santiagueña a una generación joven que empezaba a descubrirla con otros oídos.

“Chacarera del amor”, “Hermano Kakuy”, “Canción del quenero” y “Los niños del mundo” quedaron como parte de una obra breve, intensa y personal.

El 25 de octubre de 1991, un accidente automovilístico terminó con su vida física. Contaba apenas 36 años. Mercedes Sosa lo definió con una frase que todavía lo abraza: “Jacinto fue un alma apresurada con una voz llena de belleza”.

Quizá por eso aquella frase que pronunció poco antes de morir siga teniendo algo de despedida: “esta noche tengo que brillar”. Y brilló. Como siguen brillando sus canciones.

Autor: admin