A 90 años de su natalicio | Blasito Martínez Riera: un fuelle chamamecero que pervive en el tiempo | Elsa Pucay
El gran bandoneonista misionero dejó una huella decisiva en el chamamé. Su obra, recuperada y remasterizada, vuelve a encontrarse con el público y confirma que los proceres de nuestra música nunca terminan de irse.
Fue de aquellos artistas que nos llevaban al paisaje de donde venían. Blasito Martínez Riera, el bandoneón que traía consigo el monte, los pueblos, la tierra colorada y aquella corriente chamamecera que convirtió en identidad una manera particular de tocar y de sentir. Nacido en Posadas el 16 de septiembre de 1936, llegó al instrumento cuando apenas tenía siete años, guiado por su padre Julio y por sus hermanos mayores.
Buenos Aires sería después una estación inevitable. Allí pasó por distintos conjuntos hasta que, en 1961, Ernesto Montiel lo convocó para integrar el Cuarteto Santa Ana. La sociedad artística entre ambos dejó páginas memorables, entre ellas “El Tero”, una de las obras más difundidas de su cancionero.
Desde 1967, ya al frente de su propio conjunto, Blasito construyó una carrera de escenarios, bailes y grabaciones. Registró cerca de veinte discos, recibió dos discos de Oro y compartió música con intérpretes de distintas generaciones. También enseñó: desde la Academia Corrientes formó músicos que luego continuarían su camino.
Hoy, los masters registrados entre 1969 y 1983 permiten otro encuentro con aquel repertorio. Nuevas mezclas y una cuidada remasterización rescatan incluso versiones inéditas para las plataformas digitales. “Candil enano”, “Quiero morir en mi pago”, “La vitrola” y “Shotis para amar”, entre otras, vuelven a respirar.
Blasito murió en 2002, pero su fuelle no quedó en silencio. A los 90 años de su natalicio, vuelve a sonar allí donde la memoria y la música todavía saben encontrarse.
Elsa Pucay
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