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La voz de la personalidad de esta nota proviene de muy lejos. La de Enzo Valentino nació en Correa, entre carros, caballadas y aquellas madrugadas en las que su padre italiano cantaba mientras el pueblo dormía. Ese recuerdo quedó prendido para siempre en el hombre que, con el tiempo, llegaría a Buenos Aires y haría del canto un modo de vida.

Nacido el 24 de septiembre de 1919, Enzo Valentino descubrió muy temprano la fascinación por la voz. En 1933 escuchó a Carlos Gardel en Cañada de Gómez y años después, ya instalado en Buenos Aires, comenzó a buscar su propio camino. Radio del Pueblo lo presentó primero detrás de un antifaz y lo bautizó “Juan Pueblo”. Más tarde adoptó “Valentino”, apellido de su abuela francesa.

Estudió con Zulema Ibarra, Bonessi y los hermanos Rubistein. La técnica terminó de darle forma a aquella voz natural que llevaba desde la infancia. Compartió escenarios con figuras de su tiempo y fue cantor de la orquesta de Domingo Federico, además de actuar en teatros y locales populares.

Llegaron luego las grabaciones para TK, Radio Belgrano y una extensa etapa como solista. En su repertorio quedaron obras como “Recuerdos de una madre”, “Viejo sillón”, “Gigí” y “El nido vacío”.

Pero acaso su mayor legado haya estado en aquella frase paterna que conservó como una brújula: “Ser valiente es tener dignidad y honor”. Una enseñanza sencilla, nacida en un pequeño pueblo santafesino, que acompañó toda una vida dedicada a cantar.

Autor: admin