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Hay artisas que no necesitan pasaporte. Cruzan fronteras, atraviesan generaciones y conservan intacto el perfume de la tierra donde nacieron. Eso ocurre con Horacio "Chango" Spasiuk, que este 23 de septiembre cumple años y vuelve, inevitablemente, a aquella Apóstoles de su infancia.

Nieto de inmigrantes ucranianos, creció en un verdadero crisol de culturas, en una provincia donde el chamamé convivía con las polcas, las voces guaraníes y los sonidos llegados desde Brasil y Paraguay. A los 12 años tuvo su primer acordeón y comenzó a acompañar a su padre Lucas y a su tío Marcos en las reuniones familiares. Sin saberlo, empezaba a escribir una historia que después tendría escenarios enormes.

En los años 80 llegaron los festivales, la televisión y el reconocimiento. Y en 1989, aquella presentación en Cosquín marcó otro capítulo. Buenos Aires lo recibió definitivamente y allí llegaron los discos, los encuentros con músicos como Raúl Barboza y una obra que fue creciendo sin perder sus raíces.

"Contrastes", "Bailemos y…", "Polcas de mi tierra", "Chamamé crudo" y "Pynandí" son estaciones de un camino que también lo llevó a Montreux, Montreal y, en 2014, al Teatro Colón.

Premios Carlos Gardel, Grammy Latino y Konex, entre otros, reconocieron una trayectoria singular. Pero acaso el mayor premio sea otro: haber conseguido que el acordeón de Misiones siguiera sonando lejos, sin dejar nunca de sonar a su tierra.

Autor: admin