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Celeste Carballo ocupa un lugar destacado que se ganó con talento y estilo propio. Nació el 21 de septiembre de 1956, en Villa Devoto, y desde muy joven eligió el camino de la música. A los 19 años se incorporó a Alter Ego, junto a Oscar Mangione y Pedro Aznar, y poco después comenzaría su recorrido solista.

En 1982 apareció aquel disco que terminó siendo una declaración de principios: “Me vuelvo cada día más loca”. Allí estaban “Es la vida que me alcanza”, “Una canción diferente”, “Querido Coronel Pringles” y su versión de “Desconfío de la vida”. El público hizo propias esas canciones y Celeste salió a recorrer el país.

Después vendrían “Mi voz renacerá”, “Celeste y la Generación” y aquella sociedad inolvidable con Sandra Mihanovich. “Sandra y Celeste” fue mucho más que una reunión de voces: fue un fenómeno de público que cruzó escenarios y fronteras.

Pero Carballo nunca se quedó quieta. Grabó “Chocolate Inglés”, compartió escenarios con Peter Gabriel, homenajeó a Janis Joplin, recibió el Konex de Platino y transitó por el rock, el blues, el tango y el folklore sin pedir permiso.

“celesteacústica”, “celesteacusticados” y “Celos” mostraron nuevas búsquedas, mientras “Mujer de Piedra”, en 2011, confirmó que aquella muchacha de Villa Devoto seguía teniendo cosas para decir.

Hoy, Celeste Carballo celebra la vida con una historia que se escucha en cada canción. Y eso, en estos tiempos, no es poco: es una forma de permanecer.

Autor: admin