Escuchar artículo

Un 22 de septiembre de 1940, en Pergamino, comenzó una historia de una mujer que con el tiempo recorrería estudios de cine, escenarios teatrales, sets de televisión y hasta los micrófonos de la radio.

Su rostro quedó ligado a una época fecunda del cine argentino. Desde aquellos primeros trabajos de fines de los años cincuenta hasta películas como “Obras maestras del terror”, “¡Esto es alegría!”, “Había una vez un circo”, “Las procesadas” y “Las locas”, fue sumando personajes y matices. Por su interpretación en “Las locas” recibió en 1977 el premio a la Mejor Actriz en el Festival Internacional de Cine de Moscú, uno de los reconocimientos más importantes de su carrera.

Pero el escenario fue también territorio propio. Compartió tablas con figuras como Tita Merello, Jorge Porcel y Raúl Lavié, y participó de títulos como “Para alquilar balcones”, “La jaula de las locas” y “Mujeres de ceniza”. También escribió y dirigió obras, entre ellas “La boda del año” y “Vidas paralelas”.

Junto a su esposo, el director Enrique Carreras, compartió buena parte de ese camino. Después de su fallecimiento, Mercedes continuó al frente de la actividad teatral en Mar del Plata, sosteniendo una sala que lleva el nombre de quien fue su compañero de vida.

Hoy, al cumplir años, la memoria devuelve escenas, aplausos y personajes. Y también una certeza: algunas carreras no se miden solamente en películas u obras, sino en la cantidad de recuerdos que consiguen dejar encendidos en la memoria popular.

Autor: admin