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Cuarto de seis hermanos, estudió piano en su ciudad natal y se perfeccionó con Arturo Schianca. Tras conocer a Atahualpa Yupanqui en Córdoba, recorrió el noroeste argentino entre 1941 y 1943. En este último año debutó como solista en Buenos Aires y en 1946 grabó sus primeros discos para RCA Víctor: “La tristecita”, “Purmamarca” y “Malambo”.
Entre 1950 y 1954 residió en Europa, donde brindó conciertos en Roma, Viena, Londres y Madrid. De regreso fundó la Compañía de Folklore Ariel Ramírez, con la que giró por el interior y el exterior durante décadas. En 1964 estrenó “Misa Criolla”, obra que se convirtió en hito mundial y lo llevó ante el Papa Pablo VI y a escenarios de Europa, Israel, Japón y América.
Junto a Félix Luna creó clásicos como “Alfonsina y el mar”, “La peregrinación” y “Juana Azurduy”. Defendió los derechos de autor como presidente de SADAIC y de la CISAC. Su legado sigue vivo en cada nota que escribió para el alma de su pueblo.

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Fuente: El Mayolero