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Regra White O’Higgins, conocido artísticamente como “Carlitos Ray”, fue uno de esos artistas que un día dejaron su arraigo para ir tras un sueño grande. Había nacido en Santo Tomé, Corrientes, el 18 de septiembre de 1930, y desde muchacho encontró en la guitarra una manera de expresar aquello que llevaba adentro.

Aprendió de manera intuitiva y, todavía adolescente, comenzó a compartir conjuntos con compañeros de la región. Después llegó Buenos Aires. Como tantos músicos que buscaban un lugar, tuvo que ganarse la vida en distintos oficios mientras perseguía su verdadero destino. Sus primeras actuaciones fueron en las audiciones de la “Embajada Cartelera Correntina”, conducida por Leopoldo “Polito” Castillo.

Durante los años 60, su voz y su guitarra recorrieron las pistas de baile del conurbano bonaerense. Pero el tiempo terminaría demostrando que su legado estaba también, y acaso sobre todo, en la composición.

De su inspiración nacieron más de cien obras. “A un hermano correntino”, “Al eterno Isaco”, “Criollazo correntino”, “Amor soñado”, “Estampa regional”, “La dulzura de tu amor”, “Mercedes tierra añorada”, “Once hermanos” y “Andrecito el Ava” son apenas algunas.

Compartió autorías con nombres queridos de la música correntina como “Juancito El Peregrino”, “Polito Castillo”, “Carlitos Talavera”, Eduardo y Marianito Miño, Raúl Reyes y Roberto Galarza.

Cuando dejó los escenarios, la canción siguió hablando por él. “Carlitos Ray” murió en Buenos Aires el 23 de diciembre de 2001. Contaba 71 años. Pero una voz y una guitarra, cuando encuentran su paisaje, no saben de despedidas.
 

Autor: admin