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Había algo de potrero y de salón en la manera en que Domingo Scapola abrazaba el bandoneón. Empezó adolescente, cuando el instrumento todavía pesaba más que él, y terminó siendo el primer bandoneón de las orquestas de Lorenzo Barbero y Héctor Varela, después de haber pasado por la de Francisco Canaro.
Con el tiempo armó su propio sueño: El Quinteto del Ayer. Él lo dirigía, lo arreglaba y le ponía el alma. Desde 1975 se radicó en México, pero el tango no lo soltó. Hizo giras por Colombia, Guatemala, Venezuela, Chile y hasta Japón, donde pasó seis meses dirigiendo a músicos del país del Sol Naciente con arreglos que sonaban a Buenos Aires bajo otra luz.
Sus interpretaciones de tangos, valses, milongas y piezas de folclore tenían esa mezcla de rigor y ternura que solo da una vida entera dedicada al fuelle. El 16 de enero de 2016 partió en México. Hoy, en el aniversario de su nacimiento, el aire todavía guarda el eco de su bandoneón.

Autor: admin