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Desde muy niña, Adela Antonia Martos de Vidal encontró en el canto una forma de expresión. Integró el coro de su colegio, estudió solfeo y canto y, siendo todavía joven, se presentó en un concurso de cancionistas de LV3 Radio Córdoba, donde obtuvo el primer premio. Aquella distinción le abrió las puertas de la emisora, donde se incorporó como artista estable y formó un dúo con Rafael Antonio, quien posteriormente se convertiría en su esposo.

En 1966 llegó a Buenos Aires en busca de un horizonte profesional. Como cancionista de folklore grabó para los sellos Diapasón y Music Hall y, un año después, participó por primera vez del Festival Nacional de Folklore de Cosquín. Allí su camino artístico se vinculó definitivamente con el chamamé.

En 1973, Tránsito Cocomarola la convocó para registrar “Novia de Siempre” y “Paula Susana”, junto a Lisardo Cáceres. Ese mismo año grabó “Correntina de mi amor”, obra de su autoría. Luego formó su propio conjunto y publicó discos como Fiel Devoción y Chamamé para mis padres.

Autora prolífica, Adela Vidal compuso más de cien obras, muchas de ellas junto a grandes referentes de la música del litoral. Retirada de los escenarios, permanece radicada en Buenos Aires, mientras su obra continúa evocando la identidad profunda del nordeste argentino.

Autor: admin