A 104 años de su nacimiento: Ricardo Lavié, ese actor recordado con tanto cariño | Raúl Catabeta
Ricardo Machado fue para la pintura, Ricardo Lavié para los los escenarios, las películas y la televisión. Entre uno y otro no hubo una contradicción, sino una vida entera atravesada por el arte, la sensibilidad y una historia de amor que dejó una huella profunda.
En 1956, cuando su nombre ya comenzaba a ser reconocido en el ambiente artístico, Ricardo Lavié tomó los pinceles. Estudió con Emilio Carpanelli y más tarde con Leopoldo Presas. No fue un pasatiempo ni una distracción de actor: la pintura terminó convirtiéndose en una segunda manera de expresarse. Para sus cuadros recuperó su verdadero nombre, Ricardo Machado, y llegó a convertirse en un reconocido artista plástico, con óleos y acrílicos no figurativos que atravesaron fronteras.
Pero antes, y también después, estuvo el escenario.
Su voz grave había comenzado a escucharse en Radio Splendid en 1947, en los radioteatros de Nené Cascallar. También el cine y el teatro. "Juan Globo" marcó su debut cinematográfico en 1949 y después desfilaron títulos como "La barra de la esquina", "El túnel", "Dos basuras" y "La gran aventura". La televisión lo convirtió en un rostro familiar: "Porcelandia", "Matrimonios... y algo más", "Brigada Cola", "El Rafa" y "Chiquititas", entre tantos trabajos.
Con Guillermo Francella compartió una particular debilidad: la risa. Bastaba una mirada para que ambos se tentaran en medio de una escena que exigía absoluta seriedad. Francella lo recordaría como un gran actor, un gran amigo y un hombre con quien resultaba difícil mantener la compostura.
Su vida también quedó ligada para siempre a Noemí Laserre. Fueron compañeros durante más de cuatro décadas, dentro y fuera del escenario. Cuando ella partió, en 2001, Ricardo pareció perder una parte esencial de sí mismo. Estela Molly, su hija del corazón, lo acompañó hasta el final.
El actor, el pintor, el hombre enamorado. Tres hombres, en uno, para contar una misma historia. Y acaso Ricardo Lavié haya dejado su mejor retrato en aquella frase que repetía: "Detrás del actor siempre está el pintor".
Raúl Catabeta
Comentarios
Deja tu comentario