CHAMAMÉ, GUITARRA Y MEMORIA CORRENTINA: Carlitos Miño, un mensajero de nuestra música | Elsa Pucay
Nacido en Mburucuyá y formado entre grandes referentes del chamamé, construyó una trayectoria de reconocimientos, conjuntos inolvidables y grabaciones. Su guitarra fue también una manera de mantener viva la herencia musical del Litoral.
El 8 de octubre de 1943, Mburucuyá, tierra de profundas raíces chamameceras, sumaba a su historia musical el nacimiento de Carlitos Miño. Con los años, aquel muchacho que aprendió a escuchar antes de tocar se convertiría en guitarrista, autor y compositor, ligado para siempre al sentimiento de su Corrientes natal.
A los doce años se radicó con su familia en Resistencia, aunque el traslado no significó alejarse de sus raíces. Sobrino del bandoneonista Eustaquio Miño, frecuentó la pista «La Querencia», donde desfilaron figuras como «Vera-Lucero», Isaco Abitbol, Avelino Flores y, muy especialmente, Nicolás Antonio Niz, uno de sus grandes admirados.
La guitarra lo llevó pronto a los escenarios. Junto a Basilio Romero fundó «Los Mensajeros de América», conjunto que obtuvo el primer premio del Festival de Folklore de Posadas en 1963 y 1964. En este último año también alcanzó la máxima distinción en el Festival Latinoamericano de Folklore de Salta.
Después llegaron «San Fernando 4», «Canto Trío» y hasta una incursión tanguera con «A puro tango». En 1987, Joaquín Sheridan lo convocó para integrar el «Grupo Reencuentro». Con esa formación grabó «Por el viejo camino», dedicado íntegramente a obras de Ernesto Montiel y Tránsito Cocomarola, y participó en la película «La bailanta».
La tragedia de Bella Vista quebró aquella experiencia y lo devolvió a Resistencia. Allí siguió tocando y grabando junto a destacados intérpretes, mientras impulsaba el sello «Grimi», desde el que apoyó a nuevos artistas.
Carlitos Miño partió el 31 de mayo de 2023. Su guitarra, sin embargo, permanece en ese territorio donde la música no conoce despedidas: el corazón chamamecero del Litoral.
Elsa Pucay
Comentarios
Deja tu comentario