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El calendario señala hoy una fecha importante para Bruno Mendoza. El bandoneonista, autor y compositor chaqueño cumple 80 años y lo encuentra en Corrientes, allí donde buena parte de su historia musical echó raíces y donde el chamamé terminó de convertirse en una forma de vida.

Su relación con la música comenzó mucho antes de que pudiera imaginar la dimensión que tendría en su existencia. A los 8 años ya integraba el conjunto de su padre, Herminio Mendoza, la “Orquesta de todos los Ritmos”. Aquellos primeros escenarios fueron también una escuela. A los 14 se instaló en San Martín y se incorporó a “Los Gauchos del Litoral”, con quienes recorrió Paraguay durante un año.

El aprendizaje continuó en Buenos Aires, en el Conservatorio Normal Argentino, y en 1964 llegó a Corrientes. Allí se sumó al conjunto de Coquimarola y permaneció durante diez años. Mas tarde plasmó las primeras grabaciones para “Polydor”, otras producciones para “Music Hall” y una extensa sucesión de presentaciones por el Litoral y Buenos Aires.

En 1974, la partida de Tránsito Cocomarola abrió una página especialmente significativa. Mendoza, que había sido su padrino artístico, fue convocado para completar el disco póstumo “Eterno Taita”, editado al año siguiente.

Mas tarde estaría con la “Orquesta Típica de Mario Grossi”, “Las Hermanas Vera” y “Los de Imaguaré”, además de trabajos en Brasil junto a la orquesta “Ponta Porá”. Como compositor, dejó más de cien obras registradas, entre ellas “En mil noches te canto”, “Corrientes en Navidad”, “Mi Chaco Chamamecero”, “Tiempo de Lapacho” y “Te llevo en mi bandoneón”.

A los 80, Bruno Mendoza sigue siendo parte de esa música que no necesita más pompa que el sonido de su bandoneón para que Laguna Limpia vuelva a enorgullecerse.

Autor: admin