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A los diez años, Ramón Arias ya había encontrado el instrumento que iba a acompañarlo durante toda la vida. Fue en Mburucuyá, Corrientes, cuando Eustaquio “Papi” Miño le enseñó las primeras notas del acordeón de dos hileras. El alumno no tardó demasiado en demostrar que aquello podía convertirse en mucho más que una afición.

A comienzos de los años setenta llegó su debut profesional en la pista “La Querencia”, integrando el conjunto de su maestro. En 1974 pasó a formar parte del grupo del bandoneonista Marcos Bautista Bassi y participó en la grabación de “Corazón del Chaco”, para “R.C.A. Víctor”. Allí ya dejó su firma como compositor con “Te añoro mi Corrientes”, “Al jefe Ojeda” y “Para Posadas, Misiones”.

Buenos Aires apareció en su horizonte en 1975. Paquito Ubeda y Héctor Chávez lo convocaron para integrar su conjunto, una experiencia que, con distintas etapas, se prolongaría durante años y tendría nuevos capítulos discográficos y escénicos.

En 1991, una grabación junto a Héctor y Gabino Chávez terminó siendo el punto de partida para recuperar aquella formación. Al año siguiente regresó el conjunto “Ubeda - Chávez”, con Arias en acordeón, y llegaron “El esperado regreso del Dúo Ubeda - Chávez” y “Canto de mi raza”. Más tarde, junto a Gabino Chávez y Ernesto Gómez, formó “Canto de mi Raza”, con el que recorrió festivales como el “Festival Nacional del Chamamé” y el “Festival del Chamamé Auténtico”.

La cuenta autoral supera las cien obras. “Don Clemencio”, “Mi acordeón compañero”, “Fiesta de la amistad”, “Recorriendo el litoral” y “Yacaré correntino” son apenas algunos títulos de una producción que sigue identificándolo. Hoy, radicado en Buenos Aires, Ramón Arias celebra sus 72 años con una historia que todavía suena a Corrientes.

Autor: admin