CUMPLEAÑOS DE UNA VERDADERA FIGURA DEL TANGO: José Colángelo, un auténtico discípulo de Troilo | El Tordo Gotán
Tiene una trayectoria de más de seis décadas, pianista, director y compositor dejó su huella junto a grandes nombres del género y construyó un estilo propio parido por el legado troileano.
José Leonardo Colángelo celebra un nuevo cumpleaños convertido en una referencia insoslayable del tango. Nacido en Buenos Aires el 22 de octubre de 1940, encontró en el piano su instrumento definitivo, impulsado desde chico por un entorno familiar donde la música ocupaba un lugar central.
Su carrera comenzó en 1955, con la orquesta de Alberto Dávila, y pronto lo llevó a compartir escenarios y grabaciones con distintas formaciones. En 1962, su incorporación a la orquesta de Leopoldo Federico para acompañar a Julio Sosa marcó un punto de inflexión. Aquella experiencia consolidó una manera de tocar en la que convivían la fuerza rítmica y la libertad expresiva.
El reconocimiento alcanzó otra dimensión a fines de 1968, cuando reemplazó a Osvaldo Berlingieri en la orquesta de Aníbal Troilo. Fue el último pianista de «Pichuco» y acompañó al maestro hasta sus últimos días, tanto en presentaciones como en registros discográficos.
Paralelamente, desarrolló su propio camino con el Cuarteto Colángelo, junto a Néstor Marconi, Omar Murtagh y Aníbal Arias. De esa etapa quedaron discos como «Trasnoche» y «La música de Julián Plaza». También compuso tangos como «Puerta de barrio» y «Mi tormenta».
Distinguido por su aporte a la cultura porteña y reconocido por la Academia Nacional del Tango, Colángelo sigue siendo una figura fundamental de una música que expresa en sus notas una tradición de pueblo viva, capaz de renovarse sin perder su esencia.
El Tordo Gotán
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