Un galán argentino que conquistó escenarios y pantallas: De Buenos Aires a España: el talento sin fronteras de Carlos Estrada | Raúl Catabeta
Con una formación teatral rigurosa, una voz reconocible en la radio y una elegancia que sedujo al cine, construyó una trayectoria entre la Argentina y Europa. Su oficio lo llevó de los clásicos a la televisión, con premios que reconocieron una carrera de largo aliento.
El 22 de octubre de 1922 nacía en Buenos Aires Carlos Estrada, nombre artístico de Demetrio Jorge Otero Logares, hijo de padres españoles oriundos de Asturias. Tempranamente se despertó su vocación a la interpretación: pasó por el Seminario de Arte Dramático del Teatro Nacional Cervantes y por la Escuela Superior de Enseñanza Artística. En 1950 decidió entregarse por completo a la actuación.
La radio le dio popularidad y el teatro, prestigio. El cine pronto encontró en su presencia una figura capaz de combinar atractivo y solvencia dramática. Tras protagonizar «Oro bajo» (1956), alcanzó mayor reconocimiento con «Angustias de un secreto» (1959). En 1961, su labor en «El rufián» le valió el Premio Nacional del Círculo de Periodistas Cinematográficos de la Argentina.
España amplió sus horizontes. Allí compartió pantalla con figuras como Rocío Dúrcal y Marujita Díaz, y participó en títulos de peso como «La tía Tula» (1964), junto a Aurora Bautista, y «Crimen de doble filo» (1965). Su recorrido también incluyó producciones en Italia, Francia y México, mientras el escenario lo convocaba con obras como «La sirena varada» y «Una vez al año».
En 1973, su actuación en «Paño verde» cosechó distinciones internacionales en Locarno y Panamá. Años más tarde, la televisión lo acercó a nuevas generaciones con «Coraje mamá» (1985).
Estrada partió el 16 de noviembre de 2001, a los 79 años. Sus restos descansan en el Panteón de la Asociación Argentina de Actores, en la Chacarita. Fue sin dudas un actor de fuerte presencia, inpecable elegancia y varonil imagen.
Raúl Catabeta
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