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El cine fue para León Klimovsky bastante más que una profesión: fue una manera de mirar el mundo. Nacido en Buenos Aires el 16 de octubre de 1906, en el seno de una familia culta y de religión judía, se graduó en odontología, aunque su verdadera pasión lo condujo por otros caminos. Era hermano paterno del filósofo y matemático Gregorio Klimovsky, pero eligió construir su propio universo, poblado de imágenes, personajes y relatos.

Pionero del cineclub en la Argentina, financió uno de los primeros espacios dedicados a la proyección de cine arte. En 1947 debutó como director con «El jugador», inspirado en la novela de Fiódor Dostoievski. Aquel comienzo anticipaba una carrera en la que convivirían la literatura, la música popular y las historias de aventuras. «El túnel», de Ernesto Sabato, «El conde de Montecristo» y sus películas dedicadas a Carlos Gardel dan cuenta de esa amplitud.

A mediados de los años cincuenta cruzó el océano y encontró en España un nuevo territorio para su oficio. Sin encasillarse, abordó géneros diversos, desde el western europeo hasta las producciones de explotación comercial. Sin embargo, fue el terror el que terminó por darle una marca reconocible, especialmente con «La noche de Walpurgis», estrenada en 1971.

Filmó en distintos países y dejó una obra de notable extensión. En 1959, «Salto a la gloria» obtuvo el premio Perla del Cantábrico al mejor largometraje de habla hispana en San Sebastián. En 1995 recibió el reconocimiento honorífico de la Asociación de Directores de España.

El 8 de abril de 1996, en Madrid, partió aquel porteño que había encontrado en el cine un idioma universal donde expresarse.

 

Autor: admin