Escuchar artículo

Mendoza la vio nacer un 22 de octubre de 1924, pero el camino artístico de Elcira Olivera Garcés se desplegó en distintos escenarios de la cultura argentina. Su voz encontró primero un lugar en la radio, donde participó de radioteatros como «La sangre también perdona», antes de dar el salto al cine en 1951 con «La pícara cenicienta», dirigida por Francisco Mugica.

Su filmografía reunió 18 títulos y le permitió compartir pantalla con figuras como Tita Merello, a quien acompañó en «Los evadidos» y «Los hipócritas». También integró películas fundamentales de distintas épocas, entre ellas «Crónica de un niño solo», «Juan Moreira» y «Nazareno Cruz y el Lobo», estas dos últimas vinculadas a la obra cinematográfica de su sobrino, Leonardo Favio, quien la dirigió en dos oportunidades.

La televisión amplió su llegada al público con ciclos como «Papá Corazón», «El Rafa» y «Alta comedia». El teatro también tuvo su espacio en una carrera que nunca se limitó a la interpretación. Casada con el guionista Abel Santa Cruz, Olivera Garcés cultivó, además, la escritura y publicó los poemarios «Hasta el amor se cansa», «El dueño de las llaves» y «Paseando por mi sangre», junto con el libro de relatos «San Marcos Sierra».

Su última intervención cinematográfica fue en «Tobi y el libro mágico», en 2001. El 12 de abril de 2016, a los 91 años, partió en Córdoba. Sus restos descansan en el Panteón de Actores de la Chacarita. Su vida fue recorrido, hecho de voces, personajes y palabras que la encontraron con el arte.

Autor: admin