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Hija de dos figuras reconocidas del folclore, Arsenio Aguirre y Blanca Chazarreta, Perla Aguirre creció en un hogar donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Aunque sus padres querían llamarla Perla Argentina, fue inscripta como Angélica Argentina Aguirre. Sin embargo, el nombre artístico elegido terminaría identificándola para siempre.

Desde muy pequeña se volcó al canto y la guitarra. Durante su infancia, radicada en Mendoza junto a su familia, realizó sus primeras presentaciones y profundizó su formación instrumental. A fines de los años sesenta regresó a Rosario, donde participó en recordadas veladas de la Peña de Arsenio Aguirre. En 1970 se instaló en Buenos Aires para impulsar su carrera.

Su camino artístico tomó un rumbo decisivo en 1971, cuando inició una fructífera colaboración autoral con Antonio Tarragó Ros, con quien luego formaría una familia. De ese encuentro surgieron composiciones como «Amanecer de mi gente», «Con la lluvia de ayer» y «Testimonio mesopotámico».

En 1977 grabó su primer disco solista para el sello Microfón, bajo el nombre de «Perla Argentina». Su repertorio también incluyó canciones emblemáticas como «Lucerito alba», «Canción para Carito» y «María va», que presentó con gran repercusión en el Festival del Litoral, en Posadas.

Con más de cuatro décadas de recorrido, escenarios nacionales e internacionales y una profunda labor de investigación sobre el chamamé, Aguirre construyó una identidad propia. En el año 2000 compartió con su hija Irupé Tarragó Ros el espectáculo «Madre e hija».

Hoy, radicada en Buenos Aires y dedicada a su actividad artística, celebra un nuevo año de vida con una pasión que sigue latiendo en sus venas y en el corazón del pueblo chamamecero.
 

Autor: admin